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Capitulo 18…..Frohe Weihnachten

Narrador omnisciente

Las semanas habían pasado y la Navidad estaba a la vuelta de la esquina, en realidad ¡era al día siguiente!

Sele era la fotógrafa oficial de lo chicos de forma, bueno, ¡oficial! y Lua estaba en proceso de conseguir lo que tanto deseaba, así que su felicidad era completa.

Las chicas, Bill y Tom irían a cenar por Noche Buena a la casa de los padres de Tom y Bill para conocerlos por fin y comerían los cuatro juntos por navidad.

Yen el Cotillón de año nuevo conocerán al resto de la banda de TH.

Tras las vacaciones irán a Los Ángeles para comenzar a grabar…

¿Qué les deparará el futuro?

Narra Sele

-Vengaaa Tom, que vamos a llegar tarde-grité desde la puerta de la casa.

-Un momento, que estoy acabando de ponerle la correa a Scotty-respondió a gritos también desde el jardín

-¿Te lo vas a llevar?- pregunte cuando venia hacia mi con el perro.

-Por supuesto,no pudo dejarle solo en Noche Buena, ¿A que no Scotty, a que no?- repuso.

Reí al ver como hablaba con el perro.

-Jajajajajja vale, pero pongámonos ya en marcha o al final no llegaremos nunca. Seguro que tu hermano ya ha salido, ¡Don Impuntual!-le dije mientras le daba un puñetazo suave en el brazo y me encaminaba hacia el coche. Monté en el asiento del copiloto y espere.

-Bill no habrá llegado todavía, mayormente porque vamos a ir juntos, así que ahora nos toca ir a buscarlos. Te apuesto lo que sea a que aún no ha salido de casa-.

Narra Luanya

-¿Estás?-pregunte mientras tocaba la puerta del baño- ha este paso llegan Sele y Tom y no estás preparado-.

Abrí la puerta y vi a Bill delante del espejo, todo estresado, mirándose y remirándose.

-No puede ser, esto no puede ser, el estrés me está matando-mascullaba entre dientes-mira este pelo, ¡míralo!, no puede quedarse donde debe, ¡no señor! nos ha salido rebelde, uff…-

La escena me provocaba risa, pero si me reía Bill se ofendería.

-Venga amor, que estas perfecto-le dije con sinceridad aguantándome la risa frente a tan ridícula escena, pero era verdad. El pelo negro, hacía atrás, los ojos con sombras negras, como siempre que salía a algún lado, y ropa, negra también, camiseta y pantalones, las botas eran negras y naranjas, y las cadenas, pulseras y anillos, de plata. Estaba impresionante.- Tienes todos los pelos en su sitio, el maquillaje, impecable, mejor que el mío, y la ropa sin una arruga, que más esperas, no puedes ser más perfecto-concluí.

Bill iba a añadir algo, pero en ese momento sonó el timbre y me apresuré a abrir.

-¡Hola!- salude a Sele y Tom cuando abrí. Los dos estaban muy guapos, pero como íbamos a cenar a casa de los padres de los chicos, tampoco llevaban esmoquin y vestido de gala. Les di dos besos y un abrazo a ambos, y Bill hizo lo mismo, excepto con Tom, al que le dio una palmada en el hombro y le susurró algo al oído.

Montamos en el coche y pusimos rumbo a Hamburgo, donde vivían la madre de los chicos, Simone y su padrastro Gordon.

Estaba tan nerviosa que no podía parar de estrujarme las manos y no ayudaba el hecho de tener a Scotty rondando por el asiento de al lado, sin parar quieto, lo que me ponía más nerviosa todavía. ¿Que pensarían de nosotras?,¿Seriamos buenas para ellos?,¿les caeríamos mal?Todas estas preguntas rondaban por mi cabeza y no me dejaban relajarme y disfrutar del viaje. Bill se dio cuenta y me tomó una mano, le dio un suave apretón y susurró:

-Todo saldrá estupendamente-.

Coloqué mi cabeza sobre su hombro e intente relajarme. Fue más fácil sabiendo que Bill estaba conmigo, y me apoyaba.

Vi que las manos de Tom y Sele también estaban unidas, y supuse que ella tenía los mismos pensamientos que yo. Miró hacia tras y le dediqué una sonrisa de comprensión, a la que respondió. Sí, definitivamente las dos estábamos cagadas.

Llegamos por fin a la casa de los padres de los chicos. Nos apeamos del coche y fuimos hacia la puerta.

Tom tocó tres veces y la puerta se abrió casi al instante.

-¡Dios mío, por fin estáis aquí!-dijo una voz y una mujer salto, literalmente desde la puerta hasta los brazos de Tom, dándole un gran abrazo- ¡Como os he echado de menos! Oh, hijo mírate, que guapo estas-dijo, dando un paso atrás para observar a Tom más detenidamente.

-Jajajja, basta mamá, no es para tanto-repuso Tom, rojo de vergüenza.

-¡Como que no!, no te veo desde mi cumpleaños, ¡y es en enero!-le reprendió con severidad, y una gran sonrisa.

-¡Hola mamá, yo también existo, que aunque seamos gemelos, no nos damos por saludados si solo abrazas a uno!-dijo Bill con fingidos celos, o no tan fingidos.

Sele y yo estábamos disfrutando de la graciosa pelea familiar, era lo más entretenido que había visto en semanas.

-Oh, vamos Bill, sabes de sobra que yo soy el favorito siempre, hasta para mamá-le dijo Tom de broma.

-¡Tom, cállate ya!-le espeto Bill, mientras hinchaba los mofletes como un niño

-¡Ya basta niños!-dijo Simone. Se acerco a Bill, y lo estrecho en sus brazos con más fuerza incluso que a Tom.- Oh, Bill, a ti también te he echado muchísimo de menos. ¿Has crecido, o he sido yo que he encogido?-le pregunto su madre.

-Jajajajaj, mama, estás igual de alta y de guapa que siempre-la tranquilizó Bill.

-Oh, hijo, que mentiroso que me saliste-dijo con una carcajada- Bueno, ¿no me las vais a presentar?Se van a pensar que somos unos ingratos-.

-Oh, no se preocupe, no queríamos interrumpir el reencuentro- dijo Sele con una sonrisa.

-Mamá, ellas son Sele y Lua-dijo mientras nos daba dos besos a cada una respectivamente.

-Yo soy Simone, la madre de estos dos seres, pero creo que eso ya lo suponíais-respondió con una gran sonrisa.

Era una mujer muy agradable y me cayó bien al momento, y, por la cara de Sele, pensé que ella creía lo mismo que yo.

Nos hizo pasar y nos presentaron al padrastro de los chicos, Gordon, el responsable de que Tom tocara la guitarra y triunfaran en la música. Era un hombre agradable, tanto como Simona, nos dio dos besos a cada una y una palmada en el hombro a los chicos. Se le veía feliz.

Nos distribuyo en la mesa y sirvió la cena. Como los chicos son vegetarianos, en vez de cenar carne como en todas las casas normales del mundo, ellos cenaban tofu, pero ¿quién había dicho que esa familia fuera normal?

La cena transcurrió sin ningún incidente. Estuvieron contando anécdotas de la infancia de los chicos, algunas graciosas para todos y otras graciosas para todos menos para ellos.

Simone nos ofreció quedarnos a dormir, pero tuvimos que rechazarlo, porque aunque estábamos agotados, no queríamos ser una molestia.

En el viaje de vuelta condujo Sele, ya que, pese a sus protestas, juzgamos que Tom no estaba en las mejores condiciones para hacerlo.

Nos despedimos de Sele y Tom cuando llegamos a casa y nos metimos para dentro, directos a la cama. Solo nos dio tiempo a cambiarnos de ropa antes de dormirnos por cualquier esquina.

Narra Selenya

-¡Venga Tom, despierta de una vez!-exclame mientras le zarandeaba para despertarlo

-¿Qué, que?-contesto él, dormido

-¡Feliz Navidad!- exclame dándole un gran abrazo y un beso

-Feliz Navidad a ti también.

Me giré, poniéndome de costado de cara a él, y me levante la camiseta lentamente. Tom puso cara de sorpresa y deseo, se estaba lamiendo los labios, pero detuve el avance justo debajo del aro del sujetador mostrando solo un trozo de piel donde se veía el tatuaje de una guitarra tribal con una “T” entrelazada con el mástil.

-Para ti.

Se me quedó mirando muy fijamente a los ojos, no sabía lo que pensaba, solo me miraba intensamente.

-¿Tom?

-Es, es, yo…süß*-farfulló y se abalanzó sobre mi dándome un beso-¿Te lo ha hecho…-comenzó a decir

-¿Lua?Si, es genial. Voy a necesitar ayuda para curarlo, ya sabes-le dije

-No te preocupes, tendrás esa ayuda-respondió dándome otro beso. Luego se quito de encima de mi y se levantó de la cama, la rodeo y me tendió una mano para que me levantara yo también.

-Ahora me toca a mí- me susurró al oído.

Me levante y me puso una venda sobre los ojos.

-Que haces…

-Shhhh-me chisto poniéndome un dedo sobre los labios.

Bajamos las escaleras, yo con cuidado no quería romperme una pierna, era lo que me faltaba, y me deje guiar.

Me retiro la venda de la cara y parpadee para acostumbrarme a la luz del sol. Estábamos en el jardín.¿Que hacíamos aquí?

De repente Tom silbó tan fuerte a mi lado que me sobresalte del susto.

En ese momento una mancha blanca comenzó a avanzar hacia nosotros. Enfoque mejor la vista y vi que la mancha era una preciosa Husky blanca y negra que venia corriendo hacia mi. Cuando llego a mi lado salto sobre mi y me derribo tirándome al suelo.

Comenzó a lamerme toda la cara.

-Jajajjaja, basta, basta, me haces cosquillas- decía entre risas.

El perrito por fin se bajo y yo pude sentarme con más comodidad.

-¿Tiene nombre?-le pregunte a Tom mientras acariciaba al perro.

-No, todavía- respondió guiñándome un ojo.

-Mmmm…me gustaría que se llamara Wir*-le dije mirándole a los ojos

Tom me respondió a la mirada con una sonrisa.

-Wir- llamo poniéndose en cuclillas y agarrando la cabeza de la perra para mirarla a los ojos-tráeselo, anda, ve.

La perra salió disparada por el jardín y volvió con algo en la boca. Era una caja. Ola dejo a mis pies y se sentó, expectante.

Cogí la caja y la mire con detenimiento.

-¿Qué es?-pregunte girándome hacia Tom

-Ábrelo y lo sabrás.

Me senté en el suelo con la caja entre mis manos y la abrí con cuidado. Dentro había una cosa negra con una correa. Me tape la boca con una mano por la sorpresa.

No podía creerlo. Lo que había dentro no era una “cosa” cualquiera. Era una cámara de fotógrafo profesional. Eran carísimas y por eso yo usaba una Nikon modesta de toda la vida.

-Dios, Tom, es, es….-farfulle.

No pude decir nada más. Le abracé con fuerza y le bese con pasión.

-Eeeh, si para que me beses así voy a tener que regalarte cosas como esta, mañana te atasco la casa de chismes de fotógrafos- dijo con una sonrisa burlona.

-Jajajaj, que bobo.

Cogí la cámara y le hice una foto a traición.

-Ahora esta estrenada.

Mire la foto. Era realmente buena. Tom salía bien.

-Estará mejor estrenada si no solo salgo yo- comentó y agarrando la cámara se puso a mi lado-Sonríe- y le dio al botón.

Narra Luanya

Me desperecé y me incorpore lentamente. Mire el reloj. Eran las 10 de la mañana. Eche un vistazo a mi alrededor y vi a Bill tumbado bocabajo a mi lado. Sonreí para mí y me levante tratando de no despertarle. Había mucho que hacer. Baje a la cocina bostezando y me puse a desayunar. Luego busque un libro de recetas en los cajones y encontré uno en un armario. Busque algo rico que hacer y pensé que seria una buena idea hacer una ensalada de apio y aguacate y una crema de melón. Para el postre un sorbete de limón, y listo.

Me puse a cocinar como una loca. Mientras se enfriaba el sorbete me fui a la habitación a ducharme y vestirme.

Cuando acabe me senté en la cama al lado de Bill y le zarandee

-Bill, Bill, despierta, vamos que tenemos invitados para la comida. No querrás comer en pijama, ¿verdad?

-Vale, vale, ya me levanto joo-dijo con voz pastosa y poniendo cara de niño

Se levanto, desayuno ducho y vistió, en un tiempo record. Se le veía nervioso.

-Me siento mal, porque has cocinado tú y yo solo he dormido

-Oh, que tonto. No te preocupes, ya me compensarás. Oye, ¿te importa mirar en tu neceser a ver si tienes espuma?. Es que la necesito

-OK

Subió corriendo por las escaleras como una exhalación. Y las bajo de la misma forma, con la excepción de que cuando llego hasta mi llevaba en la mano los billetes del viaje en globo por la noche que había puesto en su neceser para que encontrara aposta y me abrazo con fuerza y me beso

-¿Lo has visto?-le pregunte entre besos

-Si. Gracias, gracias, gracias. Yo también tengo algo para ti. Vamos-dijo y me tapó la cara con las manos.

-¿Adonde vamos?

-Ya lo veras-respondió riéndose de su chiste

-Que gracioso, como si pudiera ver algo

Me llevo todo recto y al cabo de unos momentos nos paramos. Hizo que me sentara con los ojos cerrados, pero ya sin sus manos y sentí como me dejaba algo sobre las piernas. Lo toque. Era algo pequeño y peludo, y… ¡me estaba lamiendo todo el cuerpo! Abri los ojos de golpe y me encontré con otros, grises, que me observaban a dos centímetros de mi cara. De pronto aquel animalito me paso la lengua por toda la cara, desde la barbilla hasta el inicio del cabello. Di un respingo por el susto, y vi que Bill estaba riéndose a carcajadas tirado por el suelo del jardín rodando como una croqueta sin poder parar y con lágrimas en sus ojos. Acabe por secundar sus risas, muy a mi pesar.

-No te rías de mi-dije haciéndole un puchero mientras acariciaba al perro que tenia en las rodillas-¿Cómo se llama, esta cosita?

-Es que ha sido muy gracioso, admítelo. Yno tiene nombre, aún

-Esta bien, fue gracioso-dije con una sonrisa-¿Sabes como podría llamarse?Kio

-¿Kio?- pregunto extrañado ladeando la cabeza

-Si. Tokio Hotel. Tokio. To-kio. Kio. Fácil y sencillo. ¿Que te parece?

-Maravilloso, como tu-respondió dándome un beso.

De repente me fije en que en el collar del perrito colgaba una llave que tenía una tarjeta agarraba a ella con un cordel.

-¿Qué es?-le pregunte cogiéndolas

-Es tu nuevo negocio particular, por decirlo de alguna manera. Tom también a contribuido, el fue el que encontró el sitio, lo demás fue cosa mía

-Oh, Dios-dije dejando el perro en el suelo, que se fue a corretear por ahí, para poder abrazarlo– gracias. Cuando vea a Tom ya se las daré a el también.

-¿Cuándo llegan, por cierto?

-Pues es ya casi la hora de comer, deberían llegar enseguida.

En el momento en el que dije eso sonó el timbre y corrí a abrir la puerta. Tire de ella y vi a Sele, Tom, Scotty y una Husky igualita que Kio. Salude a Tom y Sele con un beso y un abrazo, a Scotty con un apretón de ¿pata?y al otro animal con una caricia. Bill hizo lo mismo y los perros corrieron al jardín a jugar.

Nosotros entramos al salón y nos sentamos a comer. La comida fue genial. Risas, Tom haciendo el tonto, los perros correteando por todos los lados, y al acabar, ¡llego la hora de los regalos!

Comenzó Sele, dándome un disco para mi y Bill. Me dijo que lo viéramos cuando ellos se hubieran ido.

Luego llego Bill, que le dijo a su hermano que su regalo estaba ya en Los Ángeles y que lo vería allí. Tom, después de insistir e insistir consiguió que Bill le dijera lo que era: un piano blanco, para que pudiera tocar y componer, si quería, allí. Tom nunca lo reconocería, pero juraría que una lagrima escapo de sus ojos marrones.

Le llegó el turno a Tom que le cogió una guitarra que había colgada de una de las paredes de la casa, se acomodo, se puso frente a Bill y comenzó a tocar. Las notas fluían por toda la habitación y la voz de Tom sonaba increíble. Acabo y le pregunto a Bill que le parecía. Bill solo pudo contestar que estaría en el próximo álbum, que no la cantaría él sino Tom y que empezarían a grabarla en LA.

Después venia Bill con el regalo para Sele. Le dijo que ya lo tenía aparcado en casa. Es obvio lo que es, ¿verdad?

Como yo ya había repartido mis regalos y me los había dado a mi, Sele y Tom se abalanzaron juntos sobre mí para darme las gracias. Bill nos miraba con cara de “WTF?” pero acabo uniéndose al abrazo asfixiante. Estaban tan entusiasmados dejándome sin respiración que no nos dimos cuenta y acabamos cayéndonos al suelo entre risas…

Cuando se fueron Sele y Tom nos pusimos a ver el CD. En cuanto iba a empezar llamo Sele para darle las gracias a Bill por el enorme Audi azul metálico que había frente a su casa. Al colgar se sentó junto a mí en el sofá y pusimos el disco por fin. Empezaron a salir imágenes, fotos y algún video corto. La mayoría nuestras, pero también había algunas en las que salíamos los cuatro. Fue el mejor regalo que me habían echo. “Gracias, Sele”

* Frohe Weihnachten: Feliz Navidad

* süß: dulce

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